El método Teacch surge en los años 70 por el doctor Eric Schopler, para facilitar el progreso y la independencia de los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) en el aula.

Esta metodología tiene como objetivo mejorar la vida del alumno en todos sus ámbitos, escolar, familiar y social:

·       Aporta estrategias de socialización para mejorar las relaciones sociales.

·       Favorece el aprendizaje a través del desarrollo de habilidades.

·       Fomenta la autonomía personal y la motricidad.

·       Establece un orden diario que ayuda al desarrollo del niño dentro y fuera del aula.

·       Mejora la adaptación en el ámbito escolar, familiar y social.

 

El método Teacch require atención individualizada, adaptada a las necesidades de cada niño. Los niños afectados por TEA cuentan con dificultades cognitivas y de comunicación, para mejorar su aprendizaje se utiliza un sistema de enseñanza estructurada que implica diferentes aspectos:

·       Estructuración temporal: es importante diseñar una agenda que se repita en el tiempo  para facilitar el aprendizaje a través de la repetición, y evitar actividades demasiado largas que dispersen su atención.

 

·       Estructuración del espacio: diseñando y estructurando adecuadamente las zonas de trabajo en el aula: zona de actividades en grupo, zona de lectura, área de ordenador, rincón de manualidades, área de trabajo individual, etc.

 

·       Sistema de trabajo. Se adapta a las necesidades de cada alumnado, estructurando los materiales a utilizar y las actividades para ayudarles a identificar de forma rápida y sencilla qué tarea deben hacer, qué materiales necesitan, en cuanto tiempo y cuándo pueden dar por finalizada la tarea.

 

·       Información visual. La utilización de materiales visuales como imágenes, colores y dibujos mejora el proceso de aprendizaje al minimizar el método de prueba y error, que no es el más adecuado para niños afectado por TEA.

 

·       Agenda de actividades. Se planifican las actividades diarias en base a una agenda para fomentar el desarrollo de rutinas y disminuir la ansiedad que les provocan los cambios y la incertidumbre.

 

El uso de este método permite una mejora en niños con espectro autista y además puede aportar beneficios a niños y niñas que presenten otro tipo de necesidades educativas especiales relacionadas con la socialización y la comunicación.